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El resfriado que te delata

Con la llegada del frío llegan también los catarros y las gripes y con ellos las toses continuas y los estornudos. Parece un resfriado como otro cualquiera pero al toser de repente notas algo diferente, algo no va bien, se te ha escapado un  poco de orina…O eso es lo que crees. Te intentas autoconvencer de que no ha podido ser eso, eres muy joven y nunca has tenido ningún problema, tu ginecólogo nunca te ha comentado nada de que tuvieras un problema ahí abajo…Pero te vuelve a ocurrir y ahora no hay duda, cada vez que toses irremediablemente y por más que lo intentes se te escapa una gotita de orina.

 

¿Por qué ocurre esto en ese preciso momento? Pues la explicación es muy sencilla. Como ya hemos visto en otros artículos la función del suelo pélvico es la de sostener las vísceras abdominales y pélvicas y asegurar la continencia ante diferentes cambios de presión en la cavidad abdominal y ¿qué es la tos o el estornudo? precisamente un cambio repentino de presión intraabdominal. Si nuestro suelo pélvico no está lo suficientemente fuerte es posible que no sea capaz de soportar ese aumento de presión y se produzca el escape de orina.

suelo pelvico y diafragma

En la imagen podemos ver con las flechas rojas hacia donde va la presión cada vez que tosemos.

¿Es grave? Pues sí y no. Seguramente ahora mismo solo sea una pequeña incontinencia urinaria de esfuerzo que puede resolverse con un tratamiento sencillo a base de ejercicios de fortalecimiento pero si lo dejamos pasar puede desembocar en un problema más grave. Una presión continuada sobre un suelo pélvico debilitado puede provocar además de la incontinencia urinaria de esfuerzo un descenso de los órganos pélvicos y con ello los temidos prolapsos.

¿Qué puedo hacer para solucionarlo? Lo primero ponerte en manos de un profesional para que valore el estado de tu suelo pélvico y te indique el tratamiento más adecuado para ti. Pero hay un truco que puedes hacer cada vez que tosas o estornudes. Cuando notes que vas a hacerlo haz una pequeña contracción del suelo pélvico y del abdomen (lleva el ombligo ligeramente hacia dentro) y mantenla hasta que acabes de toser o estornudar. Con esta pequeña contracción estas protegiendo a tu abdomen, espalda y suelo pélvico ante el brusco cambio de presión y evitando esa pequeña fuga de orina.

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