IncontinenciaTratamientos

Cuando la fisioterapia no es la solución…

at the doctor's office - doctor and patientHemos hablado en muchas ocasiones de cómo podemos mejorar o hacer desaparecer disfunciones como la incontinencia urinaria con ejercicios o tratamientos pero debemos saber que no todos los problemas son susceptibles de ser tratados con fisioterapia. En muchas ocasiones el problema está tan avanzado que no nos queda otro remedio que recurrir a la cirugía.

Esto suele ocurrir generalmente cuando hay un prolapso de grado III o IV en el cual un tratamiento de fisioterapia y un cambio de hábitos de la paciente no producen ninguna mejoría. En estos casos el órgano está tan caído que no puede cumplir con su función y provoca síntomas como incontinencia urinaria, problemas en la defecación (si el prolapso es del recto), molestia durante las relaciones sexuales o incomodidad para realizar las tareas de la vida diaria. Es entonces cuando debemos plantearnos la cirugía como solución.

La operación más habitual en el caso del prolapso es por vía vaginal o por laparoscopia, dependiendo de cual o cuales sean los órganos descendidos. Es una cirugía sencilla y minimamente invasiva. Dura entre 30 y 60 minutos y se utiliza anestesia epidural y en algunos casos la local. Normalmente la paciente permanece ingresada entre 24 y 72 horas y posteriormente es dada de alta. La cirugía consiste casi siempre en la colocación de una malla para sostener los órganos pélvicos. Esta malla es de un material biocompatible que no produce rechazos y se fija a los ligamentos pélvicos. En otros casos, cuando el prolapso uterino es total y sale fuera de la vagina la opción más viable es la extirpación del útero. Esta operación resuelve totalmente la caída del útero pero a largo plazo puede producir el prolapso de la vejiga o el recto ya que al extirpar el útero les hemos quitado un elemento importante de soporte por lo que pueden caer hacia la vagina y repetirse el problema. Lo más importante sin duda es acudir a un ginecólogo especializado para que nos haga un diagnóstico exacto de cuál es nuestro problema para poder encontrar la mejor solución.

Sea cual sea la opción a escoger debemos saber que después de una operación de suelo pélvico es muy recomendable realizar una buena rehabilitación de la musculatura pélvica para evitar una recaída que desgraciadamente son muy frecuentes después de estas intervenciones.

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